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LA HISTORIA CLÍNICA

"Hay que registrar para cuidar"

En un hospital, la historia clínica electrónica no es solo un lugar donde almacenar información, sino una oportunidad para mejorar la atención al paciente. “Hay que registrar para cuidar”, defiende Beatriz Llada, enfermera y supervisora del servicio “Funcionales Drago” en el Hospital Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife.

Beatriz Llada, enfermera y supervisora de Funcionales Drago en el CHUNSC

Cuando se habla de historia clínica electrónica, es fácil pensar en tecnología, aplicaciones o sistemas informáticos. Sin embargo, detrás de cada dato hay un paciente. En concreto, el Hospital Nuestra Señora de Candelaria cuenta con una Unidad Funcional de Historia Clínica Electrónica (DRAGO) que es la encargada de facilitar a los profesionales el acceso a la documentación clínica relevante y de gestionar las incidencias relacionadas con la historia clínica electrónica.

El objetivo de Drago es que la información sanitaria acompañe al paciente y pueda ser consultada por los profesionales que participan en su atención, evitando que los datos clínicos dependan exclusivamente del soporte papel o de la documentación generada en un único servicio.


En el día a día, "el registro puede parecer una tarea pesada o que quita tiempo a la labor asistencial, pero registrar una valoración, actualizar una evolución o dejar constancia de un cuidado, forma parte de los cuidados y de la seguridad del paciente", explica Beatriz.

Para ella, la historia clínica debe entenderse como una parte más del cuidado al paciente, ya que, si una información queda registrada, es más fácil para que el siguiente profesional que atienda al paciente "no lo haga desde cero". 

Así, un cambio en el estado del paciente, una valoración o la respuesta a una intervención pueden aportar información muy valiosa que sirva como orientación en los siguientes cuidados. “Es imposible que en un cambio de turno le des toda la información a tu compañera y que ésta lo retenga", asegura.



Por eso, insiste en que registrar no debería entenderse como una obligación aislada de la asistencia, sino que sigue formando parte de la atención que se presta al paciente. “Ese dato que se introduce en la historia clínica forma parte de los cuidados”, porque permite dar continuidad a lo que ocurre con el paciente, incluso, cuando se va de alta (riesgo de caídas, por ejemplo) y permite una visión compartida entre los profesionales.

Para que ese sistema funcione correctamente, los profesionales deben registrar la labor asistencial del paciente, pero también es fundamental contar con profesionales clínicos en su gestión.

Desde su experiencia, “las enfermeras tienen un papel especialmente relevante porque conocen de primera mano todo el recorrido asistencial del paciente”, defiende Beatriz

“Las enfermeras somos probablemente uno de los perfiles que mejor entiende todo el circuito”, explica. No se refiere únicamente al momento en que se administra un tratamiento o se realiza un cuidado concreto. La enfermería está presente en diferentes momentos del proceso: desde la acogida y valoración del paciente hasta su seguimiento, pasando por la coordinación con otros profesionales y la planificación de los cuidados.


La importancia de tener perfiles clínicos

Gestionar una historia clínica electrónica requiere conocimientos tecnológicos, pero también un profundo conocimiento de la realidad asistencial. Ahí es donde cobra importancia la presencia de perfiles clínicos dentro de los equipos que diseñan, implantan y mejoran estos programas.

Para la enfermera, contar con profesionales que conozcan el funcionamiento real de una planta, una consulta o un circuito asistencial permite que las herramientas respondan a necesidades concretas y no solo a criterios técnicos.

Las enfermeras aportan, además, una mirada especialmente amplia. Su trabajo las lleva a relacionarse con distintos profesionales y a acompañar al paciente durante buena parte del proceso asistencial. Esa posición les permite identificar dónde se pierde información, qué registros son realmente útiles y qué cambios pueden facilitar el trabajo diario.

No se trata, por tanto, de que el profesional clínico tenga que convertirse en informático, sino de que pueda trasladar al desarrollo y a la gestión de los sistemas lo que sucede en la práctica asistencial.


El programa de historia clínica tampoco se limita a gestionar la información que se incorpora a la historia de cada paciente. Los datos también permiten obtener una visión más amplia de lo que sucede en el hospital.

Cuadros de mando

El sistema también trabaja con indicadores y herramientas de seguimiento, como los cuadros de mando, que ayudan a analizar la actividad y observar diversas tendencias. Estos recursos permiten transformar los datos registrados durante la asistencia en información útil para la gestión y para la mejora de los procesos.

De esta manera, el dato tiene muchas utilidades. primero sirve para atender a una persona concreta; después puede ayudar a conocer cómo funciona un proceso, un servicio concreto del hospital y, finalmente, puede contribuir a identificar oportunidades de mejora para toda la organización.

La enfermera considera que esta conexión es clave. Si los profesionales comprenden para qué se registra la información y qué impacto puede tener posteriormente, el registro deja de percibirse como una carga y adquiere sentido dentro de la práctica clínica.