Espacio Profesional
Hospitalario: un cuento que nació entre respiradores
Historia de una UCI pediátrica
Liliana Quintero trabajó durante años en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife. Cuidar a un niño o una niña en estado crítico requiere una dedicación especial. No solo por la complejidad propia de una UCI, sino porque también hay que acompañar a su familia.
Liliana Quintero, enfermera pediátrica, con el cuento "Hospitalario"
En una UCI pediátrica el ritmo lo marcan los monitores, los respiradores... "Sin duda, son los pacientes más vulnerables y tienes que estar hecho de una pasta distinta para trabajar con ellos". Por supuesto que hay que conocer el funcionamiento de un respirador o calcular una dosis exacta según el peso o la edad, pero también "hace falta una sensibilidad especial. Porque cada niño es distinto, cada familia llega con su propia historia y cada ingreso es un mundo", explica Liliana.
Liliana aprendió a explicar lo difícil con palabras sencillas, a sostener miradas cuando no había respuestas claras y a estar cerca, incluso en los momentos más críticos. “Eso no te lo enseñan en ningún lado, sino que lo aprendes allí, día a día”.
En este sentido, hay que entender que, en la UCI no solo se atiende a los pequeños, sino también a sus familiares. Normalmente, son su padre y su madre quienes "viven con angustia el ingreso de su hijo o hija, su mayor tesoro".
El mayor logro
Por eso, el mayor logro es que el paciente se vaya de alta y que pronto pueda regresar a su casa. "La mayor alegría es que salga de la UCI con menos secuelas de las esperadas". Después de haber pasado por una situación crítica, que vuelva a respirar sin ayuda, a moverse, a jugar... es lo más gratificante de esta unidad.
Porque en la UCI pediátrica no solo se lucha por la supervivencia. Se lucha por la calidad de esa vida que continúa después. Y cuando un niño o niña se va a casa, con una recuperación mejor de la esperada, ese es, sin duda, el mayor logro compartido de todo el equipo.
Uno de los aspectos que destaca de todo este proceso es cuando un niño o niña lleva días, o incluso semanas, ingresado. El hospital deja de ser un lugar de paso para convertirse en su realidad y, entonces, aparece una pregunta importante: ¿Cómo hacer que ese entorno sea un poco más amable?
Esa fue la pregunta que se hizo Liliana y el resto del equipo de enfermeras y enfermeros de la UCI. Necesitaban explicar a los más pequeños qué se iban a encontrar en ese lugar y, al mismo tiempo, entretenerles a ellos y a sus familias. Así fue como surgió la idea de escribir un cuento.
De esta manera, nació Hospitalario, un cuento ilustrado del creador conocido como El Hematocrítico (Miguel Ángel López González) y de la ilustradora y artista canaria, Cynthia Hierro. Se trata de un pequeño libro concebido para narrar con humor y ternura la experiencia de un ingreso en la UCI desde la mirada de los propios niños y niñas.
"Hospitalario"
Así, Hospitalario narra a través de viñetas el ingreso en una UCI pediátrica desde los ojos de un paciente. Un suceso traumático se transforma en un mundo de imaginación en el que los dispositivos y rutinas clínicas se transforman en elementos cercanos, imaginativos y hasta divertidos. Más que un cómic, es una herramienta en forma de narración sencilla que busca reducir la ansiedad del ingreso hospitalario en niños y niñas
Este cuento es una historia centrada en los “cuidados”, poniendo el foco en los niños y niñas que van a pasar por el trance de un ingreso hospitalario. A través de sus páginas se intenta explicar cómo lo viven ellos y también sus familias.
Hospitalario forma parte de un proyecto mayor en torno a la UCI pediátrica del Hospital Nuestra Señora de Candelaria que surgió para apoyar al personal de enfermería en el cuidado emocional de los pacientes mediante varias expresiones culturales: un cuento, una biblioteca móvil y hasta un podcast que relata historias de la unidad y de quienes han pasado por ella. Este enfoque innovador responde a la creciente evidencia de que el arte y la narrativa pueden ser aliados poderosos en el acompañamiento clínico y emocional de los más pequeños en contextos hospitalarios complejos.
La primera edición, con una tirada de 100 cuentos, se hizo específicamente para su utilización en el hospital. Un tiempo después, una editorial se interesó por el proyecto y. en la actualidad, el cuento Hospitalario se puede adquirir en cualquier librería.
Todo este proceso se realizó gracias a Concomitentes, una organización sin ánimo de lucro que promueve la producción de obras de arte contemporáneo encargadas directamente por la ciudadanía (grupos de personas, comunidades) para abordar necesidades o retos sociales específicos.
Premios ED
En la gala de los Premios ED 2022, sucedió algo muy emotivo. El último reconocimiento, que no había sido anunciado y, por tanto, no era esperado por sus protagonistas, fue el premio "Enfermería en Desarrollo 2022", que recayó precisamente en el proyecto ‘Concomitentes’ . Liliana y sus compañeros creyeron que asistían a la gala para la presentación de un documental especial que se había grabado semanas antes en Tenerife. La sorpresa fue enorme cuando sus impulsores: Liliana Quintero, Enrique Chinea, Laura María León, Ruyman Miranda y Severiano Torres, subieron al escenario del palacio real para recibir este galardón.
Al jurado de los premios ED les impactó el proyecto ‘Concomitentes’, ya que promovía la colaboración entre cinco enfermeros y artistas de diversos ámbitos, "tejiendo redes de colaboración que revirtieran en el bienestar de los más pequeños y sus familias". Financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso y con la mediación de Felipe González, fueron necesarios cinco años de reuniones, búsqueda de recursos...y una pandemia de por medio, para poner el broche bajo los aplausos de las casi 2000 personas, casi todod enfermeras y enfermeros, que abarrotaban el Teatro Real.
Reconocimiento
Para Liliana, sin embargo, el verdadero reconocimiento siempre ha sido contribuir a a que ese niño o niña mejorase después de días muy complicados en la UCI y ver que los familiares que les habían acompañado, por fin, podían sonreir aliviados.
Con el tiempo, su camino cambió y ahora trabaja en Atención Primaria. Un entorno distinto, pero en el fondo, la esencia sigue siendo la misma: dar los mejores cuidados a los niños y las niñas que, a diario, pasan por su consulta.